ALFABETIZACIÓN ESCRITA
Todos coincidiremos en que la lectura y la escritura son las actividades escolares por excelencia en la jornada escolar pues pocos son los momentos de ésta que quedan al margen de ambas acciones. Sin embargo, también parece oportuno afirmar que la competencia tanto lectora como escritora de los usuarios del sistema educativo deja algo, por no decir bastante, que desear: ahí están los resultados de periódicas encuestas, de pruebas de diagnóstico y, lo que es más notorio y relevante, nuestra propia insatisfacción como docentes.
Entonces, si leer y escribir son tareas cotidianas en las aulas,
- ¿por qué tan malos resultados?;
- ¿por qué tan alto grado de analfabetismo funcional (y no digamos crítico)?;
- ¿por qué en un amplio número de casos los estudiantes no las vivencian como algo gratificante y útil sino como una imposición imprescindible para cumplimentar los deberes y rellenar las actividades y para aprobar?
- ¿Por qué si los pequeños arriban a la escuela con deseos e ilusión de aprender, estos se van perdiendo gradualmente en el camino conforme avanzan en niveles, ciclos y etapas?
- ¿Por qué después de una dilatada escolaridad hay tan alto porcentaje de alumnado que acumula grandes déficits?
- ¿No es posible que algo esté fallando? Porque ¿qué se suele leer y qué escribir?, ¿cómo se hace?, ¿para qué