|
|
Profesorado, formación e innovación: Los grupos de trabajo como vía para la construcción de un profesorado reflexivo y crítico es un libro que aborda la comunicación profesional entre el profesorado desde su raíz, ya que la formación de profesores se plantea desde la óptica del grupo de trabajo como elemento básico para la formación de un profesorado reflexivo y crítico. En efecto, el grupo de trabajo es la unidad salvadora, el único lugar en el que construir una identidad profesional sólida y valiosa. El grupo de trabajo es la negación misma de la incomunicación profesional. En él, la práctica docente se discute desde una perspectiva radicalmente distinta, en la que se sustituye la discusión sobre lo que el profesor ES, por la de lo que los profesores HACEN. En el grupo pueden consultarse dudas, ponerse de manifiesto fracasos, confrontar las diferentes prácticas docentes y emprender procesos de ayuda mutua, a partir de la simple puesta en común de lo que yo hago y de lo que tú haces. El objeto de la formación no es ya una persona que se pone a sí misma en cuestión, porque constata que no ES un buen profesor; sino que el objeto de la formación se desplaza ahora a la comunicación permanente de un grupo de personas que se saben interdependientes, y que dialogan y discuten sobre lo QUE HACEN en clase.
La comunicación en el interior del grupo se convierte entonces en el objetivo y el instrumento de la formación de profesores. En ella, se facilitan procesos de conocimiento y de reflexión, se compatibilizan formas de ser, de actuar y de relacionarse entre un equipo de docentes que inevitablemente realizan acciones complementarias.
El grupo de profesores puede hacer cosas que en las que siempre fracasará el profesor aislado. ¿De qué sirve, que yo tome conciencia de las limitaciones de la institución escolar para un determinado estilo de educación, si los demás profesores mantienen esas limitaciones funcionando? Al final, el profesor aislado tiene que someterse a los dictados del grupo, pues la mayoría que domina la institución condiciona su práctica docente desde prescripciones organizativas que una persona aislada no puede cambiar. Para reflexionar sobre las formas de poder de la organización escolar, de forma efectiva, necesitamos reflexionar en grupo, sólo así podemos modificar los límites de las instituciones, como estructuras sociales que facilitan o entorpecen la acción docente. Necesitamos reflexionar en grupo.
Reflexión y crítica sobre tres ejes, nos propone este libro: reflexión y crítica sobre lo cognitivo; sobre el ámbito afectivo, en el que se generan las peores rupturas de la comunicación de las que surgen luego los conflictos y la indisciplina; reflexión y crítica sobre las estructuras sociopolíticas que configuran unas instituciones que, en muchos casos, es necesario reconstruir. ¿Cómo podemos decir que enseñamos ciudadanía y democracia en una institución escolar que funciona con patrones autoritarios e impositivos? ¿Cómo podemos decir que educamos en el diálogo y la comunicación si en nuestras instituciones escolares predomina la palabra única del profesor, o peor aún, si sólo el profesor tiene acceso a la palabra?
Cualquier reconstrucción, cualquier innovación real de nuestras instituciones escolares necesita de profesores que sustituyan la práctica docente individual por la acción conjunta del grupo, del equipo docente como la unidad básica e insustituible para discutir con sentido sobre nuestra práctica educativa. Los profesores estamos permanente perseguidos por el cambio social. Cualquier estrategia, cualquier metodología, cualquier enfoque de la enseñanza necesita de un permanente proceso de contextualización, en el que la edad de los alumnos, su nivel de lenguaje, sus cambios de valores o su procedencia social o cultural nos obligan a repensar y adaptar nuestra acción docente.
|